Joyería que contiene magia
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No resulta raro pensar que el hallazgo del vidrio pudo producirse en una playa, en la que hubiera arena, sal y fuego, pues este material se obtiene de la fundición de tres elementos fundamentales: arena sílice, carbonato de calcio y piedra caliza. ¿No te parece magia fundir arena y obtener vidrio? ¿No es increíble su capacidad de reblandecerse el número de veces necesarias para moldear una pieza?
Para la elaboración de nuestra joyería, utilizamos un vidrio que se llama dicroico. Este posee la capacidad de dividir un haz de luz luminoso en dos o mas haces, con diferentes longitudes de onda (o lo que es lo mismo, en dos o más colores). Para su fabricación se utiliza una cámara de vacío en donde se colocan placas de vidrio y en caliente, se reviste con múltiples capas de óxidos metálicos como titanio, silicio o magnesio, que son vaporizados sobre el mismo.
Este vidrio proviene de la industria exploratoria del espacio, así que, cuando imaginas una constelación, galaxia o universo, al observar tu pieza, no estás tan alejada(o) de la realidad, pues el vidrio dicroico ha sido parte de los esfuerzos del ser humano por estudiar el espacio y sus astros desde el punto de vista científico.